Noticias de un mundo que se calienta Epitafio ambiental

La política, la religión y la creencia en los milagros del dólar… tienen morfinas que sumergen a la población planetaria en estados de inconsciencia, más allá de las necesidades básicas… las cuales se expresan con mayor vehemencia bajo la cobertura de navidad y año nuevo… y se prolongan…. Todo ello nos impide ver las amenazas mayores como las del calentamiento global….

El tiempo es esencial. No disponemos de mucho para variar el rumbo de la sociedad antes de que las emisiones de gases de invernadero empiecen a atravesar el corredor del aterrizaje seguro y condenen al planeta a un futuro cálido y peligroso.

Mark Lynas afirma: “A menudo he oído decir que la gente sólo despertará cuando una tormenta monstruosa caiga sobre Washington o una inundación terrible paralice Londres.


Pero una vez tales cosas empiecen a suceder, es posible que ya sea demasiado tarde. Tenemos que actuar de acuerdo con lo que ya sabemos, y el tiempo se agota con rapidez”.


“… finalicé mi viaje global (después de tres años) más convencido que nunca de que el cambio climático es una realidad y que sus impactos son innegables.

“Durante los tres años de mi viaje, a pesar de todas las complejidades de la ciencia y los diferentes relatos que contaban las personas con las que me encontraba, creo que no vi una sola prueba que apuntara en sentido contrario. Nada en el ancho mundo sugiere que el planeta se enfría o que el clima se está volviendo más estable”.

Buscar la salida
La lucha por poner freno a una enorme desestabilización climática no ha hecho más que empezar, pero las líneas de la batalla ya están trazadas.

En un lado se encuentra una coalición de amplio espectro de grupos ecologistas, la Unión Europea, los países del tercer mundo no productores de petróleo y los pequeños estados isleños, junto con un mar de fondo de opinión pública de intensidad creciente y que cada vez se hace oír más.


En el otro lado se encuentran la Administración de las grandes potencias y sus aliados como Australia y Arabia Saudí, las grandes empresas petroleras, del carbón y del gas, que se esfuerzan a diario por socavar el conocimiento científico y hacer que llegue a los medios de comunicación populares su mensaje de que el cambio climático no se está produciendo.


Las grandes potencias han de perder este combate, por nuestro bien, el de nuestros hijos y del clima del mundo. Y para que eso suceda es necesario que tomemos partido. Nadie puede ser neutral en la lucha que nos aguarda.


Ratificar protocolo de Kioto
El protocolo de Kioto sólo obliga a una minúscula reducción de las emisiones en una época en que se necesitan reducciones drásticas.

Pero su auténtico valor tal vez estribe en el hecho de que representa un proceso a largo plazo para unir a todas las naciones del mundo, un proceso que el final podría hacer que se tomen las medidas radicales que con toda claridad son necesarias.


A fin de dar los primeros y vacilantes pasos hacia la protección del clima terrestre, es preciso poner en vigor el protocolo de Kioto… revivirlo… y hacerlo pronto.

 
Adherirse a la “contracción y convergencia”
El modo de funcionar es sencillo. En primer lugar, el mundo se pone de acuerdo en un objetivo de concentración de gas de invernadero en la atmósfera que mantenga el calentamiento global dentro de uno de los límites seguros.

Este objetivo se traslada entonces a un presupuesto de emisiones globales, que se divide según los ingresos per cápita entre las diversas naciones.


Así pues, mientras se aborda el calentamiento global, la convergencia y la contracción también contribuirá en gran medida a la reducción de las apabullantes desigualdades del mundo actual.


Estoy convencido de que este proceso aporta la única solución al problema del calentamiento que es, al mismo tiempo, factible y lógica y que establece un marco claro para decidir dónde queremos estar en el futuro en vez de confiar simplemente en las conjeturas de innumerables medidas fragmentarias.


Detener la exploración de petróleo, carbón y gas
Este camino hacia el desarrollo no sólo es ilógico sino que bordea la actitud suicida.

Existe ya suficiente petróleo en “reservas demostradas” para desestabilizar por completo el clima mundial, y, no obstante, cada día que pasa, millares de geólogos especializados en prospección petrolífera y otros expertos se esfuerzan por encontrar nuevas reservas.


La conclusión que cabe extraer es evidente: debería detenerse en todo el mundo la exploración y el desarrollo de nuevas reservas de petróleo, carbón y gas, porque incluso las reservas existentes jamás deberían  utilizarse como combustible.


Emprender una acción personal para reducir las emisiones
Es fácil culpar a las grandes compañías petroleras como las causantes y perpetuadoras del cambio climático. Pero todos tenemos un papel en la reducción de las emisiones si cambiamos nuestro estilo de vida.


En la actualidad, las emisiones por cabeza, en el Reino Unido totalizan 9.6 toneladas de dióxido de carbono al año, cuando se ha calculado una cuota “sostenible” por habitante de 2.45 toneladas.


En otras palabras, los consumidores en general tenemos que reducir nuestras emisiones a menos de la cuarta parte de los niveles actuales.


Parece imposible, pero unos cambios pequeños del estilo de vida pueden hacer que la persona promedio alcance perfectamente ese objetivo. Hoy en día, más de la mitad de las emisiones proceden de sectores de la economía en los que el consumidor tiene un papel directo.

    
Repetir el mensaje sobre el cambio climático
No deje el cambio climático en manos de los expertos. Es una cuestión muy sencilla, y todo el mundo debe interesarse en combatirlo.

El estilo de vida consumista se puede cambiar si cada vez son más personas las que se levantan y dicen la verdad. Es una verdad difícil y desagradable: el mundo se enfrenta a una catástrofe climática y todos debemos cambiar nuestra manera de vivir.