ONU pide cambiar forma en la que se administra el agua

El suministro mundial de agua atraviesa dificultades por el cambio climático, señaló el organismo.

El suministro mundial de agua atraviesa dificultades por el cambio climático y las crecientes necesidades sanitarias, energéticas y alimentarias de una población en rápido crecimiento.
Esta es la principal conclusión del IV Informe sobre los Recursos Hídricos, publicado ayer por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco).
"El agua potable no se está usando de forma sostenible. El futuro es cada vez más incierto y se prevé que los riesgos se agudicen", agregó Irina Bokova, directora de la Unesco.
Por un lado, el crecimiento de la población mundial y el calentamiento global, agravado por inundaciones y sequías, amenazan los recursos de agua dulce si nada se hace para mejorar su conservación.
Con una población mundial que podría llegar a los 9.000 millones de personas, las necesidades en alimentos deberían aumentar en 70 por ciento para 2050, con una demanda creciente de productos de origen animal que necesitan enormes cantidades de agua.
"De hecho, esta alza de la demanda alimenticia debería traducirse en un aumento de 19 por ciento del agua utilizada por el sector agrícola, que representa actualmente el 70 por ciento del consumo global de agua", señala el informe.
"A medida que crece la demanda de recursos hídricos en el mundo, en muchas regiones disminuye la probabilidad de disponer de agua dulce, como consecuencia del cambio climático".
Precisamente, uno de los puntos sobre los que llama la atención el informe se relaciona con el consumo mundial de energía, que  podría aumentar en un 50 por ciento de aquí al año 2035, como consecuencia del crecimiento de la población y el desarrollo de la actividad económica.
Y ese crecimiento no será posible si no se optimiza el uso del líquido, que sustenta esa generación, tanto de la energía eléctrica como de la térmica.
El informe, que fue presentado en Marsella (Francia), donde se realiza el Foro Mundial del Agua,  agrega que la presión sobre las fuentes de agua es tan intensa que se necesita que los gobiernos hagan un cambio radical en la manera de pensar cómo satisfacer la demanda del recurso.
Esto es vital para América Latina y el Caribe, donde la tasa de crecimiento de la población se ha triplicado y se espera que alcance 609 millones de habitantes en 2030 (actualmente es de unos 460 millones de habitantes).
Abundan las ciudades con más de un millón de habitantes y se observa una tendencia reciente al aumento de población en ciudades medianas y pequeñas, lo que hace más urgente que existan medidas para conservar y manejar bien el agua.
Precisamente, una de las amenazas que enfrenta Suramérica es el deshielo de los glaciares por cuenta del cambio climático, lo que pone en riesgo el saneamiento de 30 millones de personas que dependen de los picos nevados para surtir sus acueductos.
Esto hace muy vulnerable a capitales como Quito, Lima y La Paz.  En Perú, los glaciares han perdido ya 7.000 millones de metros cúbicos, una cantidad que bastaría para abastecer a su capital durante 10 años.
De otra parte, la Unesco no deja muy bien parado al país: "se observan avances aislados en algunas instituciones para llevar agua a sus habitantes. Varios países han emprendido ambiciosas reformas de gestión del agua, en particular Brasil y México, pero también, en menor escala, Argentina, Chile, Colombia y Perú".
A nivel global, casi mil millones de personas carecen de acceso a fuentes mejoradas de agua potable y el número de personas que no tienen acceso al agua corriente en las ciudades es mayor hoy que a finales de los años 1990. Además, 1.400 millones de personas no disponen de electricidad en sus hogares y casi mil millones padecen malnutrición.