Cómo adaptarse al cambio climático

La dificultad de predecir los efectos locales de este fenómeno impide prevenirlo de forma efectiva

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publicó un importante informe centrado en qué acciones podrían tomarse para adaptarnos al cambio climático. El objetivo es describir quién y qué resulta especialmente vulnerable al cambio climático, y da una visión general de los modos en que algunos se están adaptando.
El texto deja claro que las estimaciones específicas sobre cómo afectará el cambio climático a los lugares, las personas y las cosas son muy inciertas. A nivel local, el cambio climático podría ir en cualquier dirección: existen riesgos de que una zona determinada pueda hacerse más seca o más húmeda, o sufrir inundaciones o sequías, o ambas cosas. Esta incertidumbre hace que los esfuerzos para prevenir el cambio climático sean aún más importantes.
Los riesgos específicos en los sistemas naturales están bien documentados en el informe. Asegura que los mayores riesgos son para los ecosistemas, las personas y las cosas situadas en las zonas costeras bajas, puesto que los cambios esperados a nivel del mar son sólo en una dirección: hacia arriba. Este es también el caso en el Ártico, donde se espera que el aumento de la temperatura sea mucho mayor que el promedio mundial. Estas afirmaciones están basadas en datos científicos y un acuerdo unánime entre los modelos climáticos. 
Pero un aspecto frustrante del informe, y un reflejo de la dificultad de trabajar en esta línea de investigación, es que muy pocos riesgos específicos para los seres humanos se cuantifican de forma significativa. Por ejemplo, uno podría preguntarse: "¿Mi riesgo de morir se ha visto aumentado ahora que hay más días de calor?" El informe señala: "Los cambios locales en la temperatura y las precipitaciones han alterado la distribución de algunas enfermedades transmitidas por el agua y los vectores de enfermedades (confianza media)". Esto parece señalar lo obvio, aunque no da ninguna indicación de si las alteraciones podrían suponer un mayor o menor riesgo o cuál podría ser la magnitud de la alteración. Teniendo en cuenta que la declaración parece decir muy poco, es difícil imaginar que no haya un alto grado de confianza. 
El informe concluye con "altos grados de confianza" riesgos para las zonas costeras de baja altitud: emergencias durante condiciones climáticas extremas, mortalidad por calor, inseguridad alimentaria, pérdida de medios de vida en zonas rurales debido a la escasez de agua y el aumento de temperatura, pérdida de ecosistemas costeros y medios de vida que dependen de ellos, y pérdida de ecosistemas de agua dulce. Pero este "alto nivel de confianza" tiene lugar sin una de cuantificación de cuánto y el grado de riesgo. El clima extremo, ¿duplicará, triplicará o cuadruplicará el número de eventos de emergencia extrema relacionados con el clima y de una determinada magnitud (medida en dólares o vidas perdidas)? ¿Aumentarán estas incidencias en un 10%, o se enfrentarán algunas áreas a un mayor riesgo, mientras que otras zonas se enfrentarán a un riesgo menor?
Al final, el informe es un compendio de cosas que podrían ocurrir o que es probable que le ocurran a alguien o algo, en algún lugar. Pero, ¿qué significa esto realmente para mí, o cualquier persona que pueda leer el informe? Yo evitaría comprarme una casa frente al mar. Si mi medio de vida dependiera de un recurso costero, intentaría encontrar un trabajo diferente, o al menos instar a mis hijos a seguir otra línea de trabajo.
Poseer cierta riqueza proporciona un grado de resistencia: yo tengo esas opciones, pero otros no. El informe hace una "cuantificación" en cierto sentido, mediante el establecimiento de un elemento de "riesgo relativo", y concluye que los pobres y marginados de la sociedad son más vulnerables porque no tienen los medios para adaptarse. Más allá de todo esto, no está claro que la predicción del clima esté a un nivel lo suficientemente alto como para ofrecer información que pueda usarse para tomar acciones concretas sobre la mayoría de decisiones e inversiones del día a día.
Lo que el informe sí proporciona es cierta documentación sobre la adaptación en acción, es decir, lo que varias regiones, ciudades, sectores y grupos están haciendo para prepararse, y revela que existe un creciente cuerpo de experiencia del que aprender. 
Sin embargo, tal vez la mayor verdad en el informe se encuentre en la siguiente declaración:
"La adaptación tiene que ver con un lugar y un contexto específico, y no existe un enfoque único para la reducción de riesgos que sea apropiado para todas las situaciones (alto nivel de confianza). Las estrategias eficaces de reducción de riesgos y adaptación toman en consideración la dinámica de la vulnerabilidad y la exposición y sus vínculos con los procesos socioeconómicos, el desarrollo sostenible y el cambio climático".
Por lo tanto, aunque es posible aprender de las experiencias de adaptación de los demás, en última instancia los detalles de los cambios climáticos en mi ubicación, dadas mis circunstancias y el entorno socioeconómico en el que vivo, producirán efectos climáticos y oportunidades de adaptación muy distintos a los de otra persona en otro lugar. 
Este hecho por sí solo aumenta el coste de la adaptación, porque en cierta medida cada método tiene que ser inventado de nuevo. Lo que ha funcionado en el pasado probablemente no funcionará en el futuro, o al menos, no tan bien. Y para desarrollar cada nuevo método tenemos que procesar una gran cantidad de proyecciones climáticas muy inciertas. 
El informe también concluye, como es lógico, con la afirmación de que habrá más riesgos y se extenderán a más personas, lugares y cosas si el aumento de la temperatura mundial es de tres grados centígrados o más, en lugar de sólo un grado. En general, el informe resulta, a mi juicio, convincente para llevar a cabo más esfuerzos de mitigación, que precisamente será el tema del próximo informe del IPCC a finales de este mes.