'El cambio climático ya toca nuestras puertas'

El experto mexicano Eduardo López Moreno es una de las personas que más sabe de la relación entre ciudades y cambio climático. Ex jefe del Observatorio Mundial Urbano de las Naciones Unidas, López Moreno ocupa desde hace tres años el cargo de director de Estudios de la Ciudad, en la ONU-Hábitat, en la oficina en Nairobi (Kenia).

Doctorado en geografía urbana en la Universidad Sorbona en París, autor de cinco libros y con decenas de publicaciones en revistas internacionales, López Moreno también es el coordinador y principal autor del famoso Reporte mundial de las ciudades, publicado por la ONU. Mañana, junto a un grupo de expertos, estará en Bogotá, participando en un seminario sobre los efectos del cambio climático (ver recuadro).
¿Por qué el tema del cambio climático aún no cala? Si el discurso del cambio climático no ha calado es principalmente por un problema de convergencia de tiempos, acciones, actores y prioridades. Las respuestas al cambio climático se piensan en una lógica de desastre o prevención (impactos, socorro y resistencia). Es decir, son acciones reactivas e inmediatistas. ¿Por qué no es una prioridad? Porque solo ahora se empieza a entender la convergencia que hay entre urbanización y cambio climático. No es una prioridad también porque la información a nivel de ciudades es pobre y se desconocen los riesgos e implicaciones. Por ejemplo, en 10 ciudades colombianas de menos de 100 mil habitantes, entre ellas San Andrés o San Bernardo del Viento, el total de la población vive en zonas de riesgo por los niveles crecientes del mar.
¿Cuál será el efecto más devastador del cambio climático en las ciudades? El escenario de riesgo del cambio climático es un verdadero encadenamiento de calamidades que generará daños, privaciones y muerte. Otras consecuencias son previsibles como la reducción en la capacidad de producir alimentos y la disminución de la cantidad y calidad de recursos hídricos. El cambio climático se percibe como algo remoto e impredecible. Sin embargo está aquí y toca nuestras puertas.
¿Cómo se reconoce a Bogotá en el contexto internacional? Bogotá es muy reconocida en el concierto mundial por su capacidad creativa en varias áreas: transporte público y usos del suelo, reducción de la contaminación, el programa 'Bogotá, cómo vamos' y la gestión del espacio público. No obstante, encabeza la lista de ciudades del mundo donde la brecha económica es más aguda y sigue creciendo. Un estudio realizado por la ONU Hábitat nos da tal vez alguna luz sobre la razón de dichas disparidades: nueve de cada 10 expertos latinoamericanos, entre los cuales incluimos a varios bogotanos, consideran que las reformas urbanas y la prosperidad económica en esta ciudad benefician sobre todo a los servidores públicos que toman las decisiones y a los ricos. ¿Le gusta una ciudad compacta, con crecimiento en altura, o una explayada, que crece a sus alrededores? Uno de los problemas principales del desarrollo urbano en el mundo, tanto de los países desarrollados como lo que están en vías de serlo, es el llamado 'desparramiento urbano'. Este crecimiento en grandes extensiones genera externalidades negativas medioambientales, económicas y sociales. La posición de la ONU Hábitat -que yo comparto plenamente- es la de una ciudad compacta, con altas densidades urbanas y económicas, heterogénea en sus usos de suelo y en diversidad socio-cultural. Una ciudad así no sólo es económicamente más viable y medioambientalmente más sostenible. Es también una ciudad más incluyente. ¿Hay algo que diferencie las ciudades colombianas, como Bogotá y Medellín, de sus pares latinoamericanas? Colombia es un país de contrastes y sus principales ciudades son un espejo de ello. Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y otros centros urbanos son ejemplos exitosos de innovación y cambio. Las ciudades colombianas tienen algunas de las mejores características, pero también algunas de las peores.
Por ejemplo, tienen el triste privilegio de ser hoy en día las ciudades más desiguales de América Latina. De hecho, después de algunas ciudades africanas, son las ciudades más desiguales del mundo. Bogotá tiene uno de los índices más altos de desigualdad, seguido de Cali. Y no sólo eso: mientras que se observa una tendencia general de reducción de desigualdades en la región, las ciudades colombianas siguieron experimentando un crecimiento negativo con un incremento en las desigualdades de cerca del 4 por ciento a inicios de la década pasada. ¿Las transformaciones que han vivido Bogotá y Medellín son relevantes? Son un ejemplo y un modelo a seguir. Transformaciones urbanísticas y sociales en relación al transporte urbano, el uso de los espacios públicos, la seguridad en las ciudades, la inclusión social y cultural, la integración política, el monitoreo de las ciudades por iniciativas ciudadanas y el mejoramiento de los barrios informales son prácticas reconocidas hoy día en todo el mundo. La ONU Hábitat tiene más de 15 años colectando buenas prácticas en diferentes partes. Cerca de la mitad de ellas emana de América Latina y el Caribe y una parte importante se originan en Colombia. Hay una masa crítica de expertos e instituciones colombianas que están generando innovaciones sociales e institucionales que deben de ser estudiadas y adaptadas a las realidades de diferentes partes del planeta.