En 50 años no habrá pequeños glaciares 

Lo afirmó el geólogo argentino Jorge Rabassa, en el Congreso Internacional de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, que se desarrolla en La Plata. "Las evidencias muestran que el calentamiento es indudable", expuso.

Todos los pequeños glaciares de la Patagonia y de la zona de montaña hasta Tierra del Fuego corren serios riesgos de desaparecer, lo que impactará tanto en la ecología como en la vida social y económica del país. Según el geólogo argentino Jorge Rabassa, esto ocurrirá "en el transcurso de este siglo, probablemente para mediados". La afirmación proviene de uno de los expertos más destacados en materia de hielos continentales en el mundo, y el más reconocido de América Latina, que participa junto con científicos de la Argentina y el mundo del III Congreso Internacional sobre Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, que se desarrolla, por primera vez en el país, en la ciudad de La Plata. Momentos antes de su conferencia, "Impacto del cambio climático sobre los glaciares desde 1850 a la actualidad", Rabassa explicó a un grupo de periodistas, entre los que estaba Tiempo Argentino, que una vez que ocurra esta extinción "sólo quedarán los grandes hielos continentales y lo que se conoce como permafrost", que es una capa de hielo superficial permanente. Para arribar a estas conclusiones, el geólogo reunió fotos satelitales, registros y datos que constituyen la "evidencia" que "muestra que el calentamiento global es indudable y los glaciares son altamente vulnerables al cambio climático". Como ejemplo, Rabassa expuso que en Ushuaia, ciudad donde reside actualmente, el 95% del agua que se consume proviene de "un caudal que está en franco proceso de extinción", aunque advirtió que esta pérdida no sólo afectará a las reservas de agua dulce. "Los glaciares son grandes reguladores de las cuencas hídricas", que irrigan los distintos territorios argentinos, sobre todo los más áridos, como la zona de Cuyo. Además su pérdida constituiría un "costo para la industria turística de altísimo valor. Calafate existe porque están los glaciares", ilustró. Según el especialista, el último episodio verificado de avance glaciar se registró en 1977. "A partir de ese año se advierte un retroceso importante en los glaciares de la Argentina", agregó.

Desde el punto de vista sanitario, el veterinario español Francisco Orozco explicó que si bien la suba de temperaturas no genera nuevas enfermedades, hace "emerger" con mayor fuerza aquellas que ya existían, o las desarrolla en zonas donde no se manifestaban, ya que el cambio de climas permite la adaptación de vectores en nuevas regiones. Como ejemplo, Orozco se refirió a la garrapata, una plaga originalmente asentada en el sur de Europa, que actualmente "ha llegado a Francia y al sur de Bélgica". A su vez, "por cada grado que aumenta la temperatura, se incrementa el índice de mortalidad entre 1 y 4%", dijo. El meteorólogo español, Luis Balairón, agregó que la meta asumida en 2009, en la reunión de Copenhague, fue limitar las elevaciones de temperatura a no más de 2º Celsius. "Actualmente estaremos en 1,2º C, pero si emitimos menos radiaciones, puede invertirse la curva", indicó.