El cambio climático se está notando también en el oleaje y los temporales

Los efectos del cambio climático en la costa no se limitan al aumento del nivel del mar sino que también afectan a las olas y a la frecuencia de los temporales y no de la misma forma en todo el litoral español, según los estudios del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria.

La Oficina del Cambio Climático encomendó en 2004 a este instituto la tarea de analizar los efectos del cambio climático en la costa y sus últimos estudios, realizados con nuevas bases de datos, confirman que el cambio climático es una evidencia y sus efectos están medidos y constatados.

Según el catedrático e investigador de este instituto Raúl Medina, el nivel del mar está subiendo, aunque no de igual forma en todos los puntos del litoral. Pero además están cambiando las olas, tanto su tamaño como su procedencia, los vientos o el número de temporales que se producen en la costa.

Medina, quien hoy ha participado en las Jornadas sobre Naturaleza y Medio Ambiente de la Guardia Civil en Santander, ha subrayado que esos otros factores inciden en la costa "tanto o más" que el aumento del nivel del mar y ha abogado por que el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos tengan en cuenta los efectos del cambio climático en sus planeamientos urbanísticos.

Este investigador y Premio Nacional de Medio Ambiente ha hecho hincapié en que los cambios no son constantes a lo largo del litoral español: mientras en zonas del Golfo de Cádiz las olas son cada vez más pequeñas, en el Cantábrico, y especialmente en Galicia, son cada vez más grandes y además ha aumentado el número de temporales.

"Nos enfrentamos a un problema de una escala global que requiere soluciones de escala global", ha apuntado.

Raúl Medina ha señalado que en España ya se están tomando algunas medidas, entre las que ha destacado la compra de terrenos de cultivo de arroz en el delta del Ebro por parte del Ministerio de Medio Ambiente para adaptarlos al cambio climático.

Pero ha insistido en la necesidad de que sus efectos sean tenidos en cuenta en los planeamientos urbanísticos.

"Cada planeamiento debe incluir como uno de los elementos a considerar el cambio climático, de tal modo que cuando haya que hacer una revisión del plan, se estudie, para los próximos 50 o 60, lo que nos indica ese cambio climático en términos de más o menos agua disponible, más o menos playa disponible y se tengan en cuenta esos datos en la planificación", ha explicado.

El principal problema de la costa de Cantabria es que muchos de sus estuarios, "la mayor joya" de la comunidad autónoma, tienen muros, zonas que deberían ser inundadas con la subida del nivel del mar y que no se inundarán porque hay un muro o una finca.

A su juicio, al igual que se ha hecho en el delta del Ebro, en Cantabria será necesario un plan de adaptación que permita recuperar zonas para que sean inundadas.

El cambio climático afectará también a las playas, ha recordado este investigador, quien se ha referido al caso de la playa de El Sardinero, que acaba en un paseo marítimo que habrá que hacer retroceder.

Esa adaptación a los cambios que vienen tampoco será necesaria en poco tiempo, sino en 50 o 60 años, ha subrayado.

A su juicio, en Cantabria hay zonas consolidadas que habrá que proteger de la inundación y otras menos consolidadas en las que habrán que hacer "justo lo contrario: esponjar y permitir que la naturaleza siga su curso".