¿Qué respiramos y como nos afecta a la salud? 


Nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, vapor de agua y CO2 son los elementos principales del aire que respiramos, pero no los únicos. La atmósfera contiene también muchas otras sustancias, en gran parte causadas por la acción humana, y algunas de ellas perjudiciales para nuestra salud. No se han determinado enfermedades específicas causadas por la contaminación del aire, pero se sabe que son uno de los factores que influyen y agravan afecciones respiratorias y dolencias cardiovasculares, y están relacionadas con el índice de mortalidad. También provocan partos prematuros, bajo peso en los recién nacidos y problemas de desarrollo cognitivo en los niños. Y eso es lo que conocemos hasta ahora, porque sólo se han investigado unas pocas de las miles de sustancias que inhalamos cada día. 

En este reportaje hacemos un repaso de los principales contaminantes y sus efectos, a partir de la información que ha publicado la European Respiratory Society (ERS), con datos de la Organización Mundial de la Salud, y las agencias ambientales de la Unión Europea y los Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que los efectos sobre la salud normalmente no son debidos a una sola de estas sustancias, sino que el riesgo aumenta por la combinación de varias de ellas. Así, por ejemplo, el ozono y las partículas están relacionadas con el aumento de la mortalidad, pero las cifras son aún más evidentes en los días en que se registran índice elevados de ambos componentes. 

Tipos de contaminantes 

Algunos de los contaminantes ambientales tienen origen natural, como los que provienen de las erupciones volcánicas y las tormentas de polvo. La mayoría, sin embargo, están causados por la combustión de los vehículos y la industria. Y además hay también contaminantes secundarios, que se forman por la interacción de las sustancias que se emiten con otras ya presentes en la atmósfera, como en el caso del ozono troposférico. 

- Dióxido de sulfuro (SO2) 

El sulfuro está presente en el crudo, el carbón y algunos metales, como el aluminio, el cobre, el zinc, el plomo y el hierro. Los óxidos de sulfuro se originan al quemar combustibles que contienen sulfuro, al obtener gasolina del petróleo y durante la extracción de los metales. 

- Óxidos de nitrógeno (NOx) 

Se emiten como resultado de la combustión a altas temperaturas, y se originan básicamente en los motores de los vehículos de carretera. 

Ambos tienen efectos sobre la salud, y además son potenciales acidificantes que pueden afectar ecosistemas terrestres y acuáticos. Los NOx se han relacionado con la mortalidad por enfermedades del corazón y por cáncer de pulmón. Los compuestos de nitrógeno, además, tienen poder eutrófico y pueden causar un exceso de nutrientes en el agua y el suelo. El Estado español es uno de los máximos emisores de NOx y SOx del continente europeo. 

- Partículas micrométricas (PM) 

Partículas muy pequeñas (un micrómetro equivale a la milésima parte de un milímetro) de varios componentes, incluyendo ácidos, sustancias orgánicas (polen, esporas ...), metales y polvo. Según el tamaño, pueden quedarse en las fosas nasales en el caso de las PM10) o llegar al fondo de los pulmones (las PM2,5).


Varios estudios indican que tienen un efecto importante en la salud humana. Las partículas más pequeñas llegan a los alvéolos pulmonares y desde allí pueden pasar a la sangre y otras partes del cuerpo. También se han relacionado con retrasos en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y partos prematuros. Y estudios con animales han mostrado inflamaciones cerebrales que tienen como consecuencia enfermedades degenerativas. Las PM se miden de forma continuada en toda Europa, y nuestro país sobrepasamos los niveles recomendados con mucha frecuencia. 

- Ozono troposférico (O3) 

Se trata de un contaminante secundario que se forma en la atmósfera por la reacción de los óxidos de nitrógeno con la luz del sol. Puede generarse o desplazarse a muchos kilómetros de los focos de contaminación de nitrógeno, y de hecho los niveles más elevados se registran en zonas suburbanas y rurales, y más en verano y a las horas de más sol. 

El ozono conlleva una reducción en la función respiratoria, inflamación de los pulmones, ataques de asma y tos, y se ha demostrado que los días con mayor concentración aumenta la mortalidad. 

- Compuestos orgánicos volátiles (VOCs) 

Son compuestos químicos orgánicos que se vaporizan debido a la presión y entran en la atmósfera. Los compuestos orgánicos volátiles (VOCs, por sus siglas en inglés) incluyen un amplio abanico de moléculas con carbono, como aldehídos, cetonas y otros hidrocarbonos ligeros. 

- Amoniaco (NH3) 

Se origina como consecuencia de los excrementos de animales alimentados con piensos altos en proteínas, que tienen un exceso de nitrógeno. El nitrógeno que no metabolizan es expulsado en la orina y el estiércol, y la acción de los microbios durante la descomposición libera amoniaco. 

- Plomo 

Aunque las emisiones han disminuido mucho en los últimos años, sigue siendo una amenaza importante para la salud. Históricamente ha estado presente en los combustibles de vehículos e industrias. La prohibición del plomo en la gasolina en Estados Unidos supuso una bajada de las emisiones del 95% entre 1980 y 1999. En la Unión Europea se prohibió plenamente el año 2000, pero ahora se utiliza en algunos países del este del continente, en Sudamérica, Asia y en Oriente Próximo, aunque muchos países tienen previsto vetarlo pronto. También se genera en las fundiciones, durante la incineración de residuos ya las fábricas de baterías que contienen. 

Diversos estudios han demostrado que el plomo es causa de déficits en el desarrollo neuronal infantil.

- Contaminantes orgánicos persistentes (POPs) 

Son compuestos orgánicos resistentes a la degradación ambiental y, por lo tanto, capaces de desplazarse a grandes distancias, acumularse en los tejidos humanos y animales y magnificarse dentro de la cadena alimentaria. Se trata, sobre todo, de pesticidas como el DDT, el aldrina o chroldane, así como de sustancias que se usan en disolventes y productos farmacéuticos. 

Efectos variables 

No todo el mundo se ve afectado en la misma medida por los contaminantes que contiene el aire que respiramos. Las personas -y los niños, especialmente- con asma y otras dolencias respiratorias crónicas son los que más sufren los días de alta concentración de contaminantes. También depende de la proximidad al origen de la emisión de las sustancias, la presencia de barreras físicas entre el lugar de emisión y las personas, el tiempo que se pasa respirando el aire contaminado y el nivel de actividad física. 

Los coches, la causa principal 

Los miembros de la European Respiratory Society (ERS) afirman que el acceso a un aire limpio debería ser un derecho fundamental. Tienen claro que hay que poner freno a los niveles actuales de contaminación atmosférica, y dicen que es hora de que los médicos, como colectivo, jueguen un papel en la concienciación social, porque no se trata sólo de los efectos de la contaminación sobre el entorno, sino que se está poniendo en peligro nuestra salud. Del mismo modo que hace unos años se pusieron sobre la mesa los efectos del tabaco y finalmente se ha conseguido la prohibición de fumar en espacios cerrados, ahora es la hora de actuar para racionalizar el tráfico de vehículos. 

Porque la causa principal de esta polución es el tráfico rodado. De hecho, la contaminación proveniente de la industria en la Unión Europea ha disminuido de manera drástica en las últimas décadas. Pero el aumento del parque móvil y de la presencia de motores diesel -que contaminan mucho más que los de gasolina- han multiplicado las cantidades de sustancias peligrosas para la salud. A pesar de haber incorporado filtros y catalizadores, la quema de los combustibles supone la producción de gases cargados de contaminantes. Y no sólo eso: la circulación de vehículos supone la erosión de asfalto, neumáticos y pastillas de freno, que en forma de partículas también pasan al aire. Y todo ello, habitualmente, muy cerca de donde vivimos, caminamos, jugamos y trabajamos.