El hambre, las guerras y la corrupción devastan África

Una mujer somalí sostiene a su hijo desnutrido en un campo de asistencia en Mogadiscio. - Ap Agencia

La sequía y la hambruna en Somalia han provocado la muerte de más de 29 mil niños menores de cinco años, según los cálculos de Estados Unidos, la primera cifra precisa que fue divulgada sobre los fallecimientos por la crisis alimentaria en el Cuerno de África.

Por su parte, las Naciones Unidas alertaron que decenas de miles de personas han muerto en la sequía, la peor en Somalia en 60 años. La ONU indicó que 640 mil niños somalíes están gravemente desnutridos, una estadística que indica que aumentará la cantidad de infantes muertos.

Asimismo, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) clamó a la comunidad internacional 120 millones de dólares para proporcionar ayudas al sector agrícola ante la sequía que vive el Cuerno de África.

Ante este dantesco panorama, los desafíos que tienen los somalíes son grandes, complejos y diversos.

La situación de inseguridad y anarquía que atraviesa Somalia, pues no cuenta con un Gobierno formal dese 1991, convirtió al país en uno de los de más difícil acceso para las organizaciones internacionales.

A este gran problema se suma el boicot que la comunidad internacional impuso al movimiento Al Shabad, que la CIA lo vincula con Al Qaeda.

Pero no solamente se encuentra Al Shabad, sino también están grupos armados y decenas de piratas que controlan la costa somalí.

Según el diario francés “Le Monde”, decenas de trabajadores humanitarios han muerto a manos del grupo Al Shabad en los últimos años.

Otras dificultades
La ONG Save the Children indica que Kenia ya cuenta en su territorio con alrededor 500 mil somalíes viviendo en campos de refugiados.

Una de las principales causas de esta problemática es el incremento de la población, la que duplica su tasa de habitantes cada 23 años, indica un reciente informe de las Naciones Unidas.

Según el Fondo para la Población de Naciones Unidas, la población del África Subsahariana, en los últimos 30 años, ha crecido más rápido que cualquier otra región, a pesar de los millones de muertes por la pandemia del sida.

Asimismo, ese organismo indica que en África generalmente son pocos sustentables por el tipo de territorio en el que se encuentran, si bien es cierto que el territorio es amplio y extenso, la fertilidad de sus tierras es escasa y en algunos lugares de África es nula, lo que hace de esa tierra difícil para cualquier actividad agrícola.

Malos políticos
El problema de la gobernabilidad quita el sueño a millones de africanos.

Durante muchos años, los regímenes o gobernantes han practicado la corrupción “a flor de piel”.

Informes de Transparencia Mundial sitúan al continente africano como el de mayor corrupción. Ante esta situación mucha de la ayuda que es canalizada por organismos internacionales de cooperación no llega de manera efectiva a la población damnificada.

En los últimos 50 años, África ha sufrido 186 golpes de Estado y 26 grandes guerras.

Por otra parte, el sida es un problema que afecta particularmente al sur de África. Este es un factor que incide en el problema del hambre ya que más del 30 por ciento de los adultos sexualmente activos son portadores del virus, lo que causa que cuando un miembro de la familia es infectado, la producción de alimentos para la familia puede reducirse en un 60 por ciento, según un informe de la agencia británica para el desarrollo Oxfam).

Con datos de Internet y agencias.

¿A qué se llama hambruna?
El término “hambruna” es usado en raras ocasiones y con mucho cuidado por las organizaciones de ayuda humanitaria. Es la primera vez que se usa desde 1992, cuando también se declaró en Somalia. Aunque no existe una definición de hambruna que tenga un consenso internacional absoluto, la mayoría de las organizaciones coinciden en que existe hambruna cuando se conjugan varios factores.

Se trata de hambruna cuando la tasa de mortalidad diaria, en una zona específica, es de más de dos adultos o cuatro niños por cada 10 mil habitantes; cuando más de 30 por ciento de los niños sufren de desnutrición aguda y cuando la población ingiere mucho menos de las 2.100 kilocalorías recomendadas diariamente.

Por su tamaño, África es el tercer continente del mundo, posee una superficie de 30 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa al 22 por ciento del total terrestre. Su población es de 910 millones de habitantes y el continente está organizado en 53 países, siendo todos estos miembros de la Unión Africana con excepción de Marruecos.

HAMBRE EN EL MUNDO
Según el Programa Mundial de Alimentos de la FAO, en el mundo hay cerca de 925 millones de personas con hambre, una cifra superior a la suma de las poblaciones de EEUU, Canadá y la Unión Europea.

El 65 por ciento de las personas con hambre en el mundo viven sólo en siete países, Etiopía, India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia y Pakistán.

Según datos de la ONU, en 2010 unos 11 millones de personas que viven en el Cuerno de África necesitaban alimentos, debido a las sequías registradas a lo largo de los años. Los países más perjudicados son Kenia, con unos 3,2 millones de afectados por la sequía, los mismos que en Etiopía, unos 2,6 en Somalia y otros 117 mil en Yibuti.

En la Cumbre de la Alimentación, celebrada por la FAO en 1996, se adoptó la Declaración de Roma, que compromete a la comunidad internacional a rebajar para el año 2015 de 800 a 400 millones el número de hambrientos en el mundo.

Según la FAO, después de algunos éxitos en la reducción del hambre en el mundo, la desnutrición aumentó de forma continua entre 1995-1997 y en 2009 ha habido un repunte importante, tras la crisis económica.

Entre las grandes hambrunas que han afectado a la población mundial, a lo largo de la historia, destacan las registradas en La India colonial, entre 1769 y 1770, que supusieron la muerte de unos 10 millones de personas (una tercera parte de la población).

En Irlanda, en la década de 1840, el hambre a causa de una enfermedad que redujo la producción de patata, alimento básico del país, provocó que más de 1,6 millones de irlandeses emigraran, sobretodo a Estados Unidos.

En 1943, otra hambruna desastrosa en Bengala (India) mató a más de 1 millón de personas y afectó a 60 millones de personas.

Entre 1958 y 1961, en China más de 15 millones de personas fallecieron a causa de la inanición resultante de sequías e inundaciones, agravadas por el caos económico y político.

En 1966 y 1967, hubo una hambruna en Bihar (India).

La guerra de Biafra (Nigeria), entre 1968 y 1970, hundió al país en el hambre y la miseria.

Entre 1968 y 1973 la hambruna afectó a la zona de El Sahel, especialmente en el Chad, Malí, Mauritania, Nigeria, Senegal y el Volta Superior, actual Burkina Faso.

En Etiopía, la sequía de 1984 agravó la situación de una zona afectada por el hambre ocasionando la muerte de un millón.

En la década de los 90, en Angola, Liberia, Mozambique y el sur del Sudán, los disturbios civiles agravaron la desnutrición y las muertes por hambruna.

La guerra civil en la ex Yugoslavia provocó graves carencias de alimentos entre la población, especialmente en Bosnia.

En Somalia, los conflictos y la sequía de 1992-93 provocaron una hambruna que acabó con unas 300 mil vidas y años más tarde, en 1999 la fuerte sequía provocó la muerte de cerca de un millón de personas.

En agosto de 2005 la ONU alertó de que 1,2 millones de personas estaban amenazadas por el hambre en Malí.

En 2009 se cuadruplicó el número de personas que padecen hambre en el sur de Sudán, pasando de un millón contabilizado a principios de ese año hasta los 4,3 millones de principios de 2010, debido a la sequía y a los conflictos del país.

PREOCUPACIÓN MUNDIAL
Alertan que el fenómeno se repite en ciclos cortos
Los desastres climatológicos y la hambruna en el Cuerno de África se están convirtiendo en un fenómeno que se repite en ciclos cortos.

Normalmente, una estación seca suele aparecer cada tres años y una sequía severa cada diez.

Esta década, a la sequía de 2005-2006 le siguieron dos periodos secos consecutivos, la sequía de 2009 en las tierras áridas y semiáridas y la actual sequía de 2011. Por lo que la población no ha tenido tiempo de recuperar su medio de vida y se ha quedado sin recursos.

La sequía ha devastado cultivo y ganado, por lo tanto, se ha declarado emergencia humanitaria. La situación es cada vez más desesperante a medida que pasan los días y aumentan los miedos, sobre todo, en el sur y centro de Somalia.

Los precios de los alimentos están aumentando y muchas familias no encuentran ni sustento, puesto que las próximas cosechas tardarán cinco meses, ni agua potable.

El Cuerno de África está viviendo una de las peores sequías en décadas. Más de 10 millones de personas están sufriendo las consecuencias en el noreste de Kenia, este de Etiopía y Somalia.

En el sur Somalia no se había producido en este país desde hace 13 años, la última vivida en 1999.

Las zonas más prioritarias donde urge la asistencia humanitaria son: Moyale, Somali y Oromiya.

Una situación de hambruna se da en un país o zona geográfica cuando no hay suficientes alimentos, ni asistencia, ni recursos para proveer de alimentos a la población, afectada por elevados índices de mortalidad debido al hambre y a la desnutrición.

La desnutrición dificulta el desarrollo físico e intelectual de las personas, debilita el sistema inmunológico, lo hace más vulnerable ante enfermedades e infecciones, y afecta especialmente a mujeres y niños.

Los principales grupos de riesgo, amenazados por el hambre o la inanición, son las poblaciones pobres, que habitan tanto en el medio rural como en el urbano, y las víctimas de las catástrofes, cómo inundaciones, sequías, terremotos y demás desastres naturales, así como los conflictos armados.