Las megalópolis pueden ser la solución del mundo 

Nuevas teorías apuntan que las urbes traen progreso y abaratan costes
La explosión urbana y el desarrollo de las grandes ciudades podrían ser, paradójicamente, parte de la solución a los problemas que sacuden al mundo, desde la superpoblación hasta el derroche de recursos naturales.

Pese a todas sus contradicciones y peligros, durante la conferencia anual de la Fundación Bill Clinton en Nueva York, responsables políticos y económicos mundiales se han puesto de acuerdo para considerar a la ciudad como el futuro del hombre.

En 1800, solo el 3 % de la población mundial vivía en las ciudades, mientras que hoy es el 50 % y se calcula que en el 2040 se alcanzará el 70 %, sobre todo teniendo en cuenta el desarrollo tentacular de megalópolis como Nueva York, México DF, Moscú o Shanghái.

Con 120 urbes de más de un millón de habitantes, China está en la primera línea de esta explosión. «Las aglomeraciones urbanas son importantes lugares de crecimiento para dinamizar la economía y elevar el nivel de vida del conjunto de la sociedad», opinó el ministro de Asuntos Exteriores chino, Yang Jiechi. «Un aumento de un 1 % de la población urbana es sinónimo de creación de empleo, del aumento del consumo y de numerosas inversiones», subrayó.

Sin embargo, las megalópolis también conllevan grandes problemas: densidad demasiado importante, degradaciones del medio ambiente y la falta de infraestructuras sociales. Gavin Newsom, gobernador adjunto de California, recalcó además el «desafío notable de la diversidad étnica, racial y religiosa».

Nueva York, que según las previsiones aumentará su población en un millón de habitantes en los próximos 20 años -ahora suman 8,4 millones-, pretende cubrir estas necesidades. Janette Sadien-Kahn, responsable del transporte neoyorquino y defensora de las vías ciclistas y zonas peatonales, aboga por mantener una ciudad más agradable que atraiga a una población activa, internacional y cualificada que, además, se preocupe y proteja el medio ambiente.