Científicos escépticos aceptan finalmente el cambio climático

10/11/2011
Hace unas semanas, el Berkeley Earth Project publicó un informe con el resultado de su investigación. En él se reconocía un aumento en la temperatura de la superficie del planeta, y se señalaba como responsable de dicho aumento a la actividad humana. Estos resultados no serían sorprendentes si no partiesen del principal grupo de científicos escépticos con el cambio climático.

Este equipo del Berkeley Earth Project está formado por renombrados científicos, pertenecientes a los campos más directamente relacionados con la investigación en cambio climático: física de fluidos, climatología y estadística. Todos sus miembros tienen en común haber sido, durante mucho tiempo, los principales valedores de las teorías que negaban la influencia humana sobre el cambio climático.

El director del proyecto, Richard Muller, sirve como ejemplo de la postura que hasta ahora han mantenido estos científicos en torno al tema. El Doctor en Ciencias Físicas y profesor en la Universidad de California, ganó mucha notoriedad en 2004 al criticar muy duramente el gráfico sobre el aumento de las temperaturas conocido como "Palo de Hockey", utilizado como evidencia de la responsabilidad del ser humano en el calentamiento global.

Pero si los resultados del informe resultan sorprendentes por quiénes son sus autores, aún más por qué entidades financian dicho estudio, especialmente dos instituciones. La primera es el FICER, fundado y dotado económicamente por Bill Gates, y que tiene como objetivo "evaluar la ciencia y la tecnología para entender el efecto del dióxido de carbono y otros gases invernaderos", lo que se ha traducido en promover proyectos que ponen en entredicho la influencia humana en el calentamiento global. La segunda institución lleva el nombre de su fundador y presidente, el industrial norteamericano Charles G. Koch, y queda reflejada su filosofía en la propuesta que éste hizo: financiar cualquier proyecto que ayudase a dudar del calentamiento global.

La metodología con la que se ha llevado a cabo el estudio también refleja el punto de partida de estos investigadores. Para evitar las críticas que algunos científicos han vertido contra los estudios de cambio climático (por ejemplo, en el caso Climategate, en el que miembros de un panel de la ONU fueron descubiertos exagerando datos), han empleado un número muy superior de fuentes de datos, en torno a 1,600 millones de informes. Una vez eliminadas las duplicidades, han basado el estudio en más de 39,000 estaciones metereológicas únicas, tres veces más de las usadas anteriormente.

En realidad, tal profusión de datos resulta innecesaria. Matemáticamente se puede calcular un número a partir del cual las conclusiones del estudio no ganan en significación estadística. Esto quiere decir que a partir de cierta cantidad de datos, la empleada hasta el momento, la calidad de los resultados o la robustez de las conclusiones no aumenta en gran medida, y sí lo hace la complejidad de los cálculos.

En definitiva, los anteriormente escépticos ahora declaran que la temperatura media de la superficie terreste ha aumentado en un grado centígrado entre 1950 y la actualidad, y señalan como responsable a la actividad humana. Estas conclusiones coincíden con las ya publicadas, con lo que los negacionistas del cambio climático han perdido otra batalla, una que podemos pensar que ellos mismos habían financiado.