El impacto de la urbanización global acelerada y el cambio climático generan peligro social 

Los impactos de la urbanización global acelerada y de los cambios climáticos están convergiendo en peligrosas direcciones que implican una seria amenaza para la estabilidad ecológica, económica y social del globo terrestre, afirma un nuevo estudio de la agencia Hábitat de Naciones Unidas. 

Según estimaciones de ONU-Hábitat, el 60 por ciento de la población mundial vivirá en zona urbanas hacia 2015, y además estima que en el mismo año el 90 por ciento del aumento demográfico tendrá lugar en áreas urbanas: gran parte de ese incremento se dará en los asentamientos ilegales y barrios precarios. 

El flamante documento, titulado Ciudades y Cambio Climático: Informe Mundial sobre Asentamientos Humanos 2011, resume impactos ambientales como días y noches más cálidos y cada vez más caluroso en la mayor parte del área terrestre, y días y noches menos fríos en numerosos puntos del mundo. 

Asimismo, en la mayor parte del área de nuestro planeta se prevén aumentos de la frecuencia de períodos calientes/olas de calor y episodios de lluvias torrenciales y destructivas. 

Otros trastornos anticipados por los autores del trabajo consisten en un incremento de las áreas rurales afectadas por la sequía, el alza de la actividad de los ciclones tropicales en algunas regiones y la suba del nivel del mar en otros puntos de la tierra. 

El ritmo o la urbanización del mundo humano actual no tienen precedentes, pues entre 1950 y 2011 la población urbana aumentó casi cinco veces. En consecuencia, los mayores niveles actuales de urbanización se están dando en los países menos desarrollados, lo cual representa tres cuartas partes de la población urbana mundial. 

Si bien se discute en todos los foros internacionales la responsabilidad humana (antropogénica) por los problemas del cambio climático, se vaticina que la situación empeorará a medida que el fenómeno avance, con riesgos como la suba del nivel del mar, intrusiones salinas, crecimiento de las temperaturas medias, y tormentas más intensas. 

El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) se estableció en 1976 como resultado de Hábitat I (Conferencia mundial sobre asentamientos humanos) realizada en Vancouver, Canadá. 

Con sede en Nairobi, Kenya, la entidad tiene a su cargo dentro del sistema de Naciones Unidas la coordinación y la armonización de actividades que facilitan el intercambio de información sobre vivienda y desarrollo sostenible de los asentamientos humanos. 

La agencia organizó la cumbre Hábitat II en junio de 1996 en Estambul, Turquía, y colabora en numerosos países con ayuda técnica para enfrentar los desafíos de la urbanización desordenada en muchas ciudades, promoviendo vivienda digna para todos y todas. 

El informe sostiene que es importante entender las fuerzas que determinan el crecimiento mundial de las zonas urbanas para que pueda mitigarse el cambio climático y sobrellevar sus inevitables consecuencias. 

Ban-ki Moon, Secretario General de la ONU, ha remarcado que los pobres de las zonas urbanas que viven en muchos países en desarrollo, lo hacen en situaciones de marginación, y en su mayoría son menores de 25 años. 

Ostentan una sensación de impotencia, muchas veces se ven condenados a una vida carente de los derechos más esenciales y sin esperanzas de acceder a la educación o conseguir un trabajo decente, enfatizó el funcionario. 

Y añadió: Desprovistos de servicios adecuados de agua potable, electricidad, saneamiento y salud, sufren privaciones que con frecuencia atizan el malestar social: los pobres, vulnerables a la explotación y la corrupción, necesitan y merecen mejores ciudades y una mejor vida. 

El Día Mundial del Hábitat es celebrado los 4 de octubre, y reiteradamente la ONU afirma que los problemas planteados por la pobreza urbana -desde la contaminación hasta la cultura de las pandillas de delincuentes- no son insalvables. 

Muchas ciudades, resalta la entidad mundial, han hallado soluciones exitosas, reconociendo lo importante de una buena gobernanza, la prestación de servicios urbanos básicos para todos y fomento de espacios públicos donde las mujeres y los niños se sientan seguros. 

ONU-Hábitat destaca que las empresas, los vehículos y las poblaciones de áreas urbanas son fuentes clave de gases de efecto invernadero (GEI) y, por eso es de vital importancia entender la dinámica de generación de los GEI en las áreas urbanas. 

El estudio manifiesta que la humanidad, por lo tanto, enfrenta principalmente dos desafíos que los centros urbanos pueden ayudar a tratar: es necesario adaptarse al cambio climático, pero también es necesario mitigar las fuerzas de origen humano que lo están produciendo. 

Se resalta que las ciudades son centros de diversas innovaciones que podrían contribuir a reducir o mitigar las emisiones, adaptarse al cambio climático y mejorar la sostenibilidad y la propia capacidad de adaptación. 

Los centros urbanos crean dos categorías principales de impactos sobre el ciclo del carbono y el sistema climático: concretamente, cambios relacionados con la emisión de aerosoles, GEI y residuos sólidos, y además cambios relacionados con el uso del suelo.