Radiografía de la energía solar en España 


España es el quinto país europeo en cantidad de instalaciones solares fotovoltaticas y es el segundo, tras Alemania, en capacidad acumulada. Sin embargo, la legislación actual condena a este tipo de energía a crecimientos vegetativos. Una radiografía de la situación actual.
El 2 de julio de 1977 el Consejo de Ministros aprobaba la construcción de la primera planta experimental de energía solar en España. El proyecto contaba con un presupuesto de 1.300 millones de pesetas y planeaba una potencia de 1 megavatio (MW). 
Desde entonces no parece que estos buenos resultados hayan sido acompañados por una I+D+i nacional que los sustente y amplifique. A finales de los años setenta no había comparación posible entre los 20.000 millones de las pesetas de entonces que invertía Estados Unidos y nuestros 500 millones. Pero incluso hoy, el último informe de la Agencia Internacional de la Energía revela que Alemania destina a I+D en energía solar fotovoltaica 6,5 veces más que España, cuya investigación está mucho más volcada hacia la termosolar. De hecho, por número de patentes en esta tecnología, nuestro país es el noveno del mundo, siete puestos mejor que en la fotovoltaica. Con todo, el presupuesto total que destina España a I+D en energía solar es casi un tercio del alemán.
Según el último informe de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF), la inversión en esta tecnología en 2010 fue de 13 millones de euros, una cifra que, según Tomás Díaz, director de Relaciones Externas de ASIF, "ni siquiera supone el 2% de la facturación total del sector en España". Díaz es muy crítico con el marco regulatorio actual: "¿Para qué vas a invertir en innovación si con las medidas restrictivas y retroactivas impuestas por el Gobierno no se puede aprovechar en España?". Díaz hace referencia a los recortes en las primas fotovoltaicas y a las políticas de cupos máximos de producción de hasta 500 MW según el Plan de Energías Renovables (PER) 2011-2020, muy lejos de los 7.400 MW producidos el año pasado por Alemania, que cuenta con muchas menos horas de luz anuales.

Crecimiento vegetativo

En la misma línea, Javier García Breva, presidente de la Fundación Energías Renovables y de la rama fotovoltaica de la Asociación de Productores de Energías Renovables, indica que "la legislación condena a la industria solar a crecimientos vegetativos". Eso explica, según Díaz, que el sector fotovoltaico español se oriente cada vez más hacia el mercado exterior: la industria manufacturera fotovoltaica, capaz de fabricar más de 1.000 MW anuales, según ASIF, produjo 699 MW en 2010, de los que exportó más del 70%; con el 30% restante cubrió un 60% de los 392 MW que se instalaron en el mercado nacional.
Valeriano Ruiz, presidente de la Asociación Española de la Industria Solar Termoeléctrica (Protermosolar), no comparte la visión negativa. Ruiz recuerda cómo desde 1980, con motivo de la crisis del petróleo, la I+D en energía solar se intensificó. Entonces España disfrutaba de una muy buena situación de partida pues, según relata Ruiz, "cuando bajó el precio del petróleo casi todas las centrales experimentales que se habían hecho en el mundo fueron abandonadas, menos dos, la Plataforma Solar de Almería y el Sandia National Laboratories en EEUU". Esto fue lo que, en su opinión, ha permitido que "España y las empresas españolas sean líderes mundiales".

Desde 1980, con motivo de la crisis del petróleo, la I+D en energía solar se intensificó. Entonces España disfrutaba de una muy buena situación de partida

Por su parte, Tomás Díaz, de ASIF, explica que los puestos de cabeza de la industria solar española, a pesar del déficit en I+D, se deben a lo que se hizo antes de 2008, "que fue cuando el sector cayó en picado por los bandazos regulatorios que ha dado el Gobierno". Con todo y, a pesar de las previsiones de ASIF de quiebra de muchas empresas de energía solar a la vuelta del verano por el recorte de primas, su propio informe pone de manifiesto que "el 60% de los cerca de 50 centros identificados como potenciales desarrolladores de I+D desarrollaron una actividad investigadora significativa en fotovoltaica entre 2009 y 2010", destacando el Instituto de Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Instituto de Tecnología Microelectrónica de la Universidad del País Vasco. Y es que, según la Oficina Española de Patentes y Marcas, la energía renovable con más volumen de invenciones es la energía solar.
En este contexto, Borja Izquierdo, director de Programas de I+D de la UE en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, asegura que "las organizaciones españolas tienen una participación excelente, siendo España el segundo país en fondos asignados por la Comisión Europea, por detrás de Alemania, con un total de fondos de 104 millones de euros en lo que llevamos de Programa Marco".
El escenario actual, en opinión de García Breva, propicia que "la industria no quiera invertir en algo que no va a poder aplicar luego en el mercado, y de eso se aprovecha la inversión extranjera". El panorama que describe el presidente de APPA Fotovoltaica es el de una España que investiga, "con centros punteros como el Instituto de Sistemas Foto-voltaicos de Concentración de Puertollano (Ciudad Real), en el que se prueban las tecnologías más punteras del mundo", pero que no es propietaria de la tecnología. "Una cosa es la patente y otra quien lo va a desarrollar", apunta. Y España no patenta.
Incluso si se toman como referencia las patentes generadas por España en el periodo de mayor bonanza fotovoltaica (hasta 2008), un informe de finales del año pasado promovido por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Oficina Europea de Patentes y el Centro Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible desvela que nuestro país se situó en el puesto 16 del ranking de patentes en este campo, por detrás de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Austria o Bélgica.
Investigación sí, desarrollo no
Borja Izquierdo, del CDTI, apunta que "en general, los números de patentes en España no son nada buenos en casi todos los sectores, así que habría que plantearse más bien si esto es sólo un problema de algunas tecnologías o va más allá". No obstante, matiza que el número de patentes "puede no ser lo más significativo".
En ese sentido, Valeriano Ruiz indica que "los chinos son los que más patentes hacen, pero en su mayor parte son copiadas de otros, incluida España, y no tienen ninguna relevancia real". Con todo, Ruiz hace autocrítica y reconoce que "es indudable que los españoles somos poco dados a hacer patentes, menos aún a explotarlas". Para entender este comportamiento, Ruiz apunta a las universidades, en las que, según él, lo que se valora son los artículos en inglés, por lo que "eso es lo único que hace nuestra ciencia oficial"; aunque esos artículos, opina, "sólo sirven para rellenar currículums".