Independizarse de las eléctricas


El autoconsumo a partir de solar fotovoltaica permitiría a los hogares generar hasta el 80% de su demanda

Una revolución se avecina en la forma de consumir electricidad en España si el Gobierno da vía libre al real decreto sobre autoconsumo de energía eléctrica a partir de solar fotovoltaica. La norma duerme en un cajón del Ministerio de Industria, esperando a concretar los flecos legales que permitirían al usuario no solo generar su propia electricidad, sino, además, verterla a la red. Se esperaba que el texto se aprobase después del verano, pero el anuncio del adelanto electoral ha trastocado ese calendario.
Mientras, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) sigue trabajando en concretar la forma en la que el consumidor podrá ahorrar en su factura eléctrica si decide sumarse al autoconsumo. Hoy ya es posible prescindir de la compañía eléctrica para pequeñas demandas. En los lugares aislados, por ejemplo, basta instalar una placa fotovoltaica y nutrirse de electricidad a partir de un transformador. El problema es que esta opción resulta muy costosa y solo funciona durante las horas de luz solar, que alimenta el panel.
El gran salto es permitir al usuario conectar sus paneles a la red eléctrica. Los primeros cálculos de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif) son que un hogar podría consumir hasta el 80% de su propia electricidad de forma instantánea, con el consiguiente ahorro e independencia de las compañías eléctricas. El resto deberá comprárselo a la eléctrica, por ejemplo durante las horas en las que no haya sol. Para el consumo industrial, la capacidad de autoconsumo ascendería al 60%.
Todo el debate y la lucha entre las compañías tradicionales y la industria de las renovables gira en torno a ese consumo diferido, como se denomina en la jerga del sector, porque el usuario se convierte en actor del sistema, y no en simple consumidor, al precio que dicten el mercado y el Gobierno.
"Ahora se trata de ver cómo se organiza ese intercambio entre la compañía eléctrica y el usuario", explican desde la consultora Eclareon, especializada en renovables y que está trabajando con el IDAE en el nuevo sistema.
La hipótesis que se baraja es que el cliente tenga derecho a no pagar por cada kilovatio que compre a la red eléctrica a cambio de otro que vierta al sistema. La ventaja de este esquema, que ya funciona, con matices, en Italia, en Alemania y en algunos estados de Estados Unidos, es que "el usuario está más protegido del aumento de las tarifas de la luz y es autónomo", explica David Pérez, socio de Eclareon.
El usuario que esté preparado para sumarse a este sistema tendrá que instalar paneles fotovoltaicos en casa y enchufarlos a la red eléctrica. La potencia variará en función de la demanda. Cada módulo alcanza unos 200 vatios y los expertos aconsejan instalar al menos un kilovatio. El coste total de la instalación es de unos 3 euros por vatio. La amortización de la inversión se estima en 10 años. "Ya hoy el autoconsumo sería interesante desde el punto de vista del ahorro para aquellos que sean capaces de adaptar su curva de demanda a la curva de generación", y así evitar comprar electricidad a las compañías tradicionales.

Ajustarse a las necesidades

A partir de ahí, se trata de calcular las necesidades del hogar: una bombilla consume de media 60 vatios; un ordenador, 80 y una plancha puede llegar a 1.000. El trámite será tan sencillo como cambiar de comercializadora y decidir la potencia con el instalador. "Estamos recibiendo correos de usuarios que ya quieren sumarse al sistema de autoconsumo", explican desde Asif.
La medida augura el nacimiento de nuevos sectores y actividades, como pequeños instaladores eléctricos o controladores de gestión de la energía. Para las comercializadores se abren nuevos nichos de negocio, desde el tratamiento de nuevas pólizas de seguros hasta la creación de redes inteligentes o nuevos dispositivos de telecomunicaciones. "En cinco años, este será un mercado muy grande", añade David Pérez.

Una oportunidad para las grandes del sector

El principal reto de quienes defienden el autoconsumo como más democrático y barato para el usuario será convencer a las compañías tradicionales de que la medida puede serles ventajosa, de alguna manera, porque abre nuevas oportunidades de negocio.
Cierto es que la norma llevaría a escena a un nuevo competidor, el cliente, que ya no estará obligado, por ejemplo, a comprar energía a la central nuclear, al poder generarla él mismo. Y también, que las eléctricas perderían parte de producción, porque las renovables son prioritarias a la hora de entrar en la red eléctrica. Pero podrían ofrecer el servicio completo: instalación, operación, mantenimiento y gestión del nuevo sistema. En definitiva, transformar una amenaza en una oportunidad.

Cuestión de vatios

La hipótesis que baraja el Gobierno en el estudio que ha encargado para analizar la viabilidad del sistema de autoconsumo es el balance neto. Esto es, que por cada kilovatio que el usuario vierta a la red eléctrica tenga derecho a no pagar un kilovatio que consuma del sistema.