El maná energético que surge de la basura andaluza 


La empresa Konectia estudia cómo transformar el biogás generado en los vertederos en hidrógeno para su aprovechamiento como combustible

Marty McFly y doc Brown utilizaron en 1985 para ir al futuro en el famoso DeLorean un reactor de fusión que utilizaba la basura como combustible. Aunque los viajes en el tiempo sigan siendo imposibles, no parece descabellado la obtención de energía a partir de los residuos que genera el ser humano. 

La spin-off (empresa surgida de la universidad) gaditana Konectia trabaja desde 2009 en un proyecto de I+D para "crear un sistema compacto que permita generar una fuente de energía limpia y eficiente como es el hidrógeno en los distintos vertederos de Andalucía", señala David Chinchilla, director gerente de Konectia. Concretamente consiste en transformar el biogás generado en hidrógeno para su aprovechamiento como vía energética. 

El biogás es una mezcla de gases compuesta mayoritariamente por metano (entre 40%-70%) y dióxido de carbono, que contiene además pequeñas proporciones de otros gases como hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y sulfuro de hidrógeno. Este gas -al que llaman de los pantanos- tiene un alto poder calorífico "por lo que es interesante como fuente de energía por combustión en un motor", afirma Chinchilla. La forma de generarlo es mediante la biodegradación de la materia orgánica, a través de la acción de microorganismos como, por ejemplo, las bacterias metanogénicas -grupo especializado de bacterias anaerobias que descompone la materia orgánica y forma metano- y otros factores, en ausencia de oxígeno, es decir, en un ambiente anaeróbico. 

Según la definición anterior, toda fuente de materia orgánica es susceptible de ser fuente de biogás. Una de estos orígenes son los residuos sólidos urbanos (RSU), que normalmente se acumulan en vertederos donde pueden ser digeridos por esos microorganismos para obtener biogás. 

Con este proyecto se pretende "básicamente aprovechar ese biogás y, mediante un proceso de depuración desarrollado por Konectia y un procedimiento catalítico denominado reformado -desarrollado por el grupo de catálisis de la Universidad de Cádiz-, obtener hidrógeno de alta pureza". 

Chinchilla destaca que actualmente "no se está aprovechando de manera eficiente la generación de biogás y esta tecnología, totalmente patentable, se plantea como una posibilidad de aprovechamiento de residuos sólidos urbanos", de ahí la importancia de este proyecto. 

El hidrógeno obtenido puede ser comprimido y almacenado durante varios meses hasta que se necesite. De esta forma, el hidrógeno como energía almacenada se puede quemar al igual que cualquier otro combustible para producir calor, impulsar un motor u obtener electricidad en una turbina. 

La importancia del hidrógeno radica en que, al ser el elemento más ligero y básico del universo, como fuente de energía es un combustible eterno y limpio, dado que no emite dióxido de carbono, uno de los gases que, en grandes cantidades, colabora en el efecto invernadero. Si el hidrógeno se utilizase como combustible masivo, se mejoraría la calidad del aire y, por tanto, la salud humana y el clima, especialmente si, para obtener ese hidrógeno, se utilizase, además, electricidad obtenida a partir de las renovables, por ejemplo. 

El problema se encuentra en que el hidrógeno raramente aparece en estado libre en la naturaleza, sino que debe ser extraído de fuentes naturales. A día de hoy, para su obtención son necesarios otros combustibles, como en este caso el biogás. "No se ha logrado aun la forma limpia y masiva de obtener el hidrógeno, pero se están dando pequeños pasos para, al menos, aprovechar los residuos que se generan a diario como fuente de energía". 

Además de este proyecto, Konectia trabaja codo con codo con otros grupos de investigación de la Universidad de Cádiz , ya que la I+D+i es su actividad principal y "su finalidad absoluta", a la que se dedica el porcentaje mayoritario de la inversión hasta el momento. Konectia vive de crear nuevos productos o nuevas soluciones que sean capaces de aportar alternativas a problemas ya cotidianos en el ámbito de la agricultura y el medio ambiente, por ello desde su creación ha dedicado más de 500.000 euros de inversión directa en investigación y desarrollo.