Prosigue la labor de perfeccionamiento de la primera hoja artificial de árbol con utilidad práctica


Con la forma y el tamaño aproximados de una carta de póquer, pero más delgada, esta singular hoja artificial consta de una célula solar y también incorpora catalizadores, una célula de combustible que usa hidrógeno y oxígeno, y electrónica varia. Los catalizadores son sustancias que aceleran reacciones químicas que de otro modo serían muy lentas o ni siquiera se producirían.

El dispositivo, del cual ya hablamos meses atrás desde NCYT, fue desarrollado por el equipo de Daniel Nocera del Instituto Tecnológico de Massachusetts, e imita en algunos aspectos el proceso de la fotosíntesis, que las plantas verdes utilizan para producir energía a partir de luz solar y agua; de ahí que se le llame "hoja artificial".

La hoja artificial no necesita cables externos o circuitos de control para hacer su trabajo. Simplemente, se la coloca en un recipiente con agua y se la expone a la luz solar, y muy pronto comienza a generar chorros de burbujas: las de oxígeno por un lado, y las de hidrógeno por el otro.

Si se la coloca en un recipiente que tenga una barrera para separar los dos lados, el gas de cada uno de estos dos chorros de burbujas puede ser recolectado y almacenado, a fin de ser usado después para producir energía: Por ejemplo, alimentando con ambos gases una célula de combustible que genera electricidad al combinarlos y que produce agua de nuevo.

Situado en apenas cuatro litros de agua, y expuesto a la luz solar, el dispositivo podría generar suficiente electricidad para, por ejemplo, recargar un teléfono móvil y desempeñar otras funciones básicas, en un lugar donde no haya otro suministro eléctrico.

La nueva fase de desarrollo del dispositivo es obra de Nocera, Steven Reece (quien ahora trabaja en Sun Catalytix, una empresa fundada por Nocera para comercializar sus invenciones de energía solar), y otros cinco investigadores de Sun Catalytix y el MIT.

La hoja artificial de Nocera está hecha de materiales baratos y bastante abundantes, para funcionar necesita estar bajo condiciones fáciles de lograr, es muy estable y también mucho más duradera que otros modelos experimentales.

El nuevo dispositivo aún no está listo para su producción comercial, aunque se espera que lo esté en un futuro no muy lejano.

Nocera cree que, a largo plazo, se podría equipar a las viviendas con sistemas de recolección de energía solar basados en este principio. Habría paneles sobre el tejado que usarían la luz solar para producir hidrógeno y oxígeno, los cuales serían almacenados en un tanque. Luego se podría alimentar con ellos a una célula de combustible cada vez que se necesitara electricidad. Nocera espera que estos sistemas lleguen a ser lo bastante sencillos y baratos como para que puedan ser adoptados ampliamente en todo el mundo, incluyendo muchas zonas en las que actualmente la mayoría de la gente no tiene acceso a fuentes estables de electricidad.