Un 9 % de la energía se desperdicia debido a las pérdidas en el transporte


El presidente de la patronal asegura que la fotovoltaica será a medio plazo una fuente de energía de masas

J. SIERRA VALENCIA A las ventajas intrínsecas de la energía solar fotovoltaica como un método limpio y seguro para producir los kilovatios que requiere la elevada demanda del modelo actual, hay que sumar las derivadas de consumir la electricidad en el mismo sitio en el que se produce.
Un 9 % de la energía se desperdicia debido a las pérdidas en el transporte, de modo que la expansión de la fotovoltaica y la puesta en marcha de un modelo de saldo neto supondría con carácter inmediato una autosuficiencia mayor para el conjunto del país y reduciría la necesidad de producir electricidad con otro tipo de energías no renovables y más contaminantes.
Entre los fabricantes de placas solares, equipos auxiliares e instaladores, gusta mucho la «música» del borrador del decreto de autoconsumo que les ha remitido el ministerio.
«Creemos que la norma de autoconsumo es simple y clara, positiva para desarrollar el autoconsumo fotovoltaico en un primer momento; se trata de una norma que, sin coste alguno, conlleva un ahorro directo para los consumidores, un ahorro indirecto para el sistema eléctrico en su conjunto, generará actividad económica y empleo, y contribuirá a alcanzar los objetivos ambientales del país», declaró el presidente de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF), Javier Anta.
No obstante, el sector recuerda hay un par de elementos clave que requieren regulación como fijar el importe de los peajes del consumo diferido o el propio coste del balance neto, que son determinantes para la rentabilidad del autoconsumo. 
«Confiamos en que el nuevo Gobierno ponga en vigor la nueva norma cuanto antes», añaden en ASIF, donde esperan que las compañías eléctricas, las más perjudicadas por el desarrollo del autoconsumo, no pongan obstáculos basados en dificultades técnicas «inexistentes». Lo cierto es que todo el sector está expectante y muy optimista. Javier Anta asegura que la fotovoltaica es «asequible a todas las economías, incluidas las domésticas. A medio plazo se habrá convertido en una fuente de energía de masas y en el futuro permitirá exportar energía solar al resto de Europa».