El autoconsumo fotovoltaico será rentable sin ayudas en cuatro años


Con una inversión de 3.500 euros una familia podría disponer de una planta fotovoltaica, que podría proporcionarle el 60% de su consumo eléctrico 

El autoconsumo doméstico con energía fotovoltaica será plenamente rentable en España, sin necesidad de ayudas, en cuatro años. Es, al menos, la previsión de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), que agrupa a todas las empresas del sector. ¿Por qué? El coste de fabricación de las placas fotovoltaicas se ha abaratado un 70% en los últimos cuatro años y, además, la tarifa de la electricidad sigue subiendo (por el alza del precio del gas o el petróleo). Por eso, generar electricidad fotovoltaica cada vez saldrá más a cuenta. Sin embargo, el borrador del decreto del Gobierno que impulsa la modalidad de autoconsumo prevé una insuficiente retribución para la electricidad fotovoltaica excedentaria que el usuario venda a la red.

Con una inversión de 3.500 euros una familia podría disponer de una planta fotovoltaica (de 1,5 kW de potencia), que podría proporcionarle el 60% de su consumo eléctrico. El borrador del decreto de autoconsumo permitirá consumir in situ la energía fotovoltaica producida. Así, el promotor-usuario tendría la electricidad de la red general en las horas sin sol, y durante las horas de insolación (entre las 12 y las 18 horas) dispondría de energía de sobra para entregar el excedente a la red de electricidad. Se trata, luego, de hacer un balance neto de la energía a facturar (uan resta).

El problema es que el Gobierno quiere que el productor-consumidor compre la electricidad al precio de un consumidor normal (14 céntimos por kWh), mientras que la electricidad que venda se le pagaría a sólo 8 céntimos por kWh. "Y para conseguir un balance neto justo se necesita que la energía producida sea valorada al mismo precio que el de la energía consumida", dice Jorge Morales, miembro de la junta directiva de Unef. El sector fotovoltaico ve injusta la fórmula prevista por el gobierno y pide que el productor no tenga que pagar los extracostes generales del sistema eléctrico (gastos de comercialización, transporte de energía, déficit de tarifa o primas a las renovables) y se valore su apuesta por la energía distribuida exenta de transportes a larga distancia (lo cual evitar pérdidas de fluido en el transporte). La inversión de 3.500 euros se podría amortizar en once años con tres ayudas muy concretas (esa exección de los sobrecostes, eliminación del actual límite de tamaño de las plantas fotovoltaicas e incentivos fiscales del 30% repartidos en cinco años). Sin esas ayudas, esa inversión se recupera al cabo de 16 años.