Euskadi se sube al coche eléctrico


El Gobierno vasco se alía con fabricantes para desarrollar del coche ‘verde’

Mercedes producirá este año 472 furgonetas eléctricas Vito E-Cell

El EVE instalará 125 electrolineras por todo el territorio vasco


El vehículo eléctrico ha venido para quedarse y erigirse una alternativa sostenible al motor diesel. El transporte se ha convertido en el segundo sector más consumidor de energía en Euskadi a lo que se ha unido el paulatino agotamiento del principal combustible, el petróleo que hace necesaria una apuesta por un modelo de movilidad alternativo. El País Vasco ha decido encabezar el reto que implica la apuesta estratégica por el coche eléctrico y para ello aspira que para el 2020, el 10% de los vehículos vendidos sean eléctricos.
Para alcanzar este ambicioso objetivo Euskadi ha comenzado a colocar los mimbres que harán posible la implantación del vehículo verde en las carreteras vascas. La planta Mercedes en Vitoria producirá este año 472 furgonetas Vito E-Cell, pionera en todo el mundo. El vehículo, con un motor eléctrico y silencioso, cuenta con baterías capaces de ofrecer una autonomía de 130 kilómetros y es ya empleado por Eroski para efectuar repartos a domicilio, labor para la cual ha adquirido cinco unidades.
Otro de los proyectos estratégicos estará encaminado al desarrollo de las baterías que alimentarán a estos vehículos. Cegasa ha ideado los primeros prototipos de baterías litio-ion que ofrecerán una autonomía de 200 kilómetros a los vehículos.
Junto al desarrollo de los vehículos eléctricos, el Gobierno vasco suscribió el año pasado un convenio para implantar una red de electrolineras por todo el territorio vasco: ya son una decena las electrolineras que funcionan y antes de que finalice el año, serán 125 los puntos de recarga los instalados en los domicilios y vías urbanas.
El vehículo eléctrico se presenta como una de las alternativas de movilidad más eficientes en comparación al coche de combustión a diesel por su reducido consumo de combustible y su menor coste de mantenimiento.
Euskadi ha decidido encabezar la apuesta por este revolucionario medio de transporte sostenible. Para ello, la capacidad de producción de las factorías de automoción vascas en 2013 podría elevarse a 390.000 vehículos eléctricos que supondrán el 0,1% de las ventas mundiales de este mercado emergente.
Desde el año 2010, la planta Mercedes en Vitoria ha comenzado la fabricación del primer modelo de furgoneta con motor 100% eléctrico del mundo. Bajo el nombre de Vito E-Cell, ya han producido en la factoría vasca 270 unidades y esperan culminar antes de finales de año 472 modelos que comercializarán en países como Reino Unido y Francia.
En lo que respecta a los turismos, el revolucionario ‘vehículo verde’ aún no se han puesto en el mercado coches comerciales, si bien existen varios prototipos como el ‘Hiriko’ o el Mondragón ‘City car’. 
Este nuevo concepto de automoción ofrece una variada gama de prestaciones asociadas a la nula emisión acústica de sus motores, la limitación de los gases contaminantes a la atmósfera, a lo que añade un mayor rendimiento energético si se le compara con el motor de un vehículo de combustión diesel o gasoil. Pero, sin duda, una de sus principales atractivos reside en su capacidad para reducir el consumo de combustible por kilómetro recorrido.
Según explican los responsables de uno de los modelos más vendidos actualmente en el mercado, el coche ‘Think City’, si se compara el precio del gasóleo –ronda los 1,27 euros el litro–, en un distancia de 100 kilómetros; el coche eléctrico invierte un consumo de 40 céntimos frente a los 1,27 del vehículo diesel. Es decir, el nuevo coche reduce este consumo a un tercio frente a los convencionales, lo que le convierte en un coche más eficiente y rentable a efectos de consumo de combustible.
Si se realiza la misma comparación en el número de litros invertidos para recorrer 100 kilómetros el vehículo sostenible consume 2,67 litros de combustible frente a los 8 litros de media de un coche tradicional. Junto a esta evidente prestación el vehículo verde aporta una eficiencia energética de sus motores muy superior a los convencionales.
De esta manera, mientras un motor de combustión diesel o de gasoil dedican un 29% de su energía al funcionamiento del vehículo, los eléctricos dedican un 20% al movimiento de los motores. A esta prestación se suma su nula emisión de gases CO2 a la atmósfera, así como su conducción silenciosa –el motor no emite ruidos–, que favorece un menor impacto acústico en el entorno urbano de las ciudades del vehículo diesel. Es decir, el nuevo coche reduce este consumo a un tercio frente al consumo del motor convencional.
A pesar de que el futuro coche eléctrico presentan innegables ventajas desde el punto de vista ecológico aún cuenta con lastres que le impiden convertirse en un coche al gusto de la mayoría de los ciudadanos. No en vano, en lo que respeta a la autonomía el ‘e-car’ ofrece una capacidad de recorrido que apenas supera los 180 kilómetros como máxima autonomía. Frente a esta limitación, los automóviles de combustión diesel y de gasoil aún pueden ofrecer una autonomía muy superior que los expertos cifran en una media que se sitúa entre los 900 y 1.000 kilómetros de recorrido.
Junto a esta desventaja, la mayoría de eléctricos cuenta con una distribución biplaza de sus asientos, mientras que los coches convencionales pueden ofrecer una capacidad media de 5 plazas y los más grandes incluso, alcanzar las siete para albergar familias numerosas.
Otra de las dificultades que entraña todavía la implantación global de los coches eléctricos se refiere a la duración de los tiempos de recarga en los puntos habilitados para esta labor. Así, si en una gasolinera el usuario debe invertir solo unos minutos para recargar el depósito de combustible, los coches del futuro, los ‘e-car’ aún deben esperar varias horas antes de ver completas de energía eléctrica sus baterías.
En función del lugar donde se alimente el vehículo eléctrico la duración de la recarga puede oscilar a lo que se debe agregar la tecnología aplicada. En el caso de los garajes particulares ubicados en las viviendas, esta se realiza a través de una recarga lenta que emplea una toma alterna trifásica, similar a la potencia suministrada a los aparatos eléctricos y electrodomésticos del hogar. 
"Esta ofrece una potencia de 230 voltios y 15 Amperios, lo que lleva a que la recarga se prolongue durante 6 y 7 horas y se realiza durante las horas valle del día, es decir nocturnas, para aprovechar el menor coste de la tarifa de la energía eléctrica", explican fuentes consultadas.
A esta forma de recarga se unirán en el futuro otras que serán más rápidas. De esta manera, aparecerán durante los próximos años y que se caracterizará por periodos cortos de carga al contar con una toma trifásica alterna que ofrecerá una potencia aproximada de 400 V voltios y 63 Amperios. Así, para un vehículo con una potencia de 25 kw/h la recarga puede durar tan sólo 6 minutos.
Junto al inconveniente del tiempo invertido en el repostaje de las baterías otro lastre es el precio de las propias baterías. 
No en vano la sustitución de un pack tras dos años de vida de estos dispositivos de almacenamiento puede alcanzar la cifra de 15.000 euros para el recambio completo de las baterías del coche eléctrico.
Limitaciones tecnológicas que los gobiernos esperan superar durante los próximos años para poder plasmar la implantación del vehículo eléctrico como mejora de la eficiencia energética en el transporte de las ciudades del futuro. No en vano el Ejecutivo vasco ha decidido liderar este reto tecnológico que impulsará el desarrollo del tejido industrial vasco en unos momentos delicados por la crisis que vive el sector.
La llegada del futuro coche ‘verde’ puede suponer una bocanada de aire fresco para las urbes del futuro porque no produce emisiones contaminantes y reduce el impacto acústico del trafico rodado a la mínima expresión.