¿Compró usted un coche eléctrico en 2011? 


Está en boca de todos, pero solo diez acabaron en el garaje de un conductor español. Ayuntamiento y empresas compraron la mayoría de los 375 vendidos en 2011

Punto de recarga recientemente inaugurado en Valladolid. / Antonio Quintero
Si usted, lector, puso un coche eléctrico en su vida el año pasado, hágalo público. Su caso es tan excepcional, y su experiencia tan valiosa para escépticos e indecisos, que merece ser protagonista de una noticia. 
El titular de este artículo no es un juego ni una (mera) provocación a la lectura. Es la irremediable pregunta que suscita la última estadística hecha pública por la patronal de vendedores de automóviles: en 2011 se vendieron 375 coches eléctricos puros, de los que solo diez fueron adquiridos por particulares. El resto, casi todos, fueron adquiridos para flotas de empresas, ayuntamientos o instituciones concienciados con el medio ambiente. De ahí el lógico interés de conocer a aquellos que se anticiparon con valentía a lo que para muchos es el futuro de la automoción. 
La citada estadística, que ya anticipó en noviembre el presidente de Gavam (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor) cuando dijo que “ni había oferta ni demanda consolidadas”, obliga al aterrizaje forzoso en una vorágine informativa y comercial en la que el coche eléctrico gana presencia. Nuevos modelos lanzados por las marcas, tecnología alucinante procedente del país del sol naciente y el brillo de focos y estrellas en ferias de motor como la que se celebra estos días en Detroit alimentan este protagonismo. 
Pero la realidad es que al usuario particular le cuesta superar ciertas barreras en las que coinciden los expertos en la materia: autonomía, precio, infraestructura de recarga. Sobre esto último, la falta de información que llega de forma fácil y directa a los usuarios de vehículos es evidente. No está al orden del día. 
Puntos de recarga
En el terreno oficial, existe un mapa de puntos de recarga en España que puede ser consultado en la página web del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Pero no es completo: apela a la participación de los usuarios que conozcan un punto nuevo que no contemple el mapa para actualizarlo. Y en algunas provincias la actualización es del pasado mes de junio de 2011. Por otro lado, existen iniciativas particulares como la de Electromaps, que utiliza la tecnología de Google Maps para geolocalizar los puntos de recarga. Pero también queda parte del contenido en manos de la información aportada por usuarios. 
Tal es la carencia en este sentido, que la alternativa que han elegido los fabricantes es incluir en los coches eléctricos navegadores que informan del punto de recarga más cercano, muchos de ellos, ubicados actualmente en aparcamientos públicos y para clientes de zonas comerciales. Esto es últil, siempre y cuando, claro está, no se disponga de infraestructura en un garaje particular de casa. Para esto último, empresas como E.ON y Endesa fabrican módulos que optimizan la recarga y la aceleran hasta un 60% de la misma en 15 minutos. 
En este terreno se está avanzando, tanto con nuevas iniciativas más sostenibles para la recarga como con ayuntamientos que fomentan el alquiler de este tipo de vehículos. Pero para que sea una realidad generalizada, a todas luces, queda camino por andar. 
Precios, modelos y subvenciones
En cuanto a los precios, todavía son más caros. Pero también hay que tener en cuenta que es así en función de los modelos que se elijan, que en la actualidad superan la decena a la venta, y el tipo de uso que se le quiera dar. Sobre esto último, también hay un apoyo del gobierno, que prorrogó hasta 2012 la concesión de subvenciones para la compra de este tipo de vehículos.
El cambio a otro tipo de automoción, menos contaminante, asoma. Empresas e instituciones son las que por ahora tiran de este carro que se resiste al usuario particular. Pero, aunque la industria estima que harán falta 15 años para ver el despegue de esta tecnología, 2012 conocerá el nacimiento de nuevos modelos que se alían con una mayor conciencia social. ¿Serán estos dos factores impulsores de las ventas? Solo los datos lo dirán.