Toyota FCV Plus: el coche de hidrógeno que fabrica y reparte electricidad

01/11/2015 

Cuando el FCV, el primer coche de hidrógeno producido en serie, comienza su andadura comercial, Toyota da un paso más hacia el automóvil del futuro.

En el Salón de Tokio ha presentado su FCV Plus Concept, un muy vanguardista vehículo de cuatro plazas eléctrico con pila de combustible.

Muy compacto en sus medidas, ya que mide tan sólo 3,80 metros de largo, se trata de un vehículo de ámbito urbano. A pesar de sus pequeñas dimensiones, su habitabilidad ha sido optimizada al máximo llevando los ejes casi hasta el límite de su plataforma, alcanzando una distancia entre ejes de 3,00 metros más propios de una berlina grande.

Las sorpresas continúan puesto que sus ruedas, situadas en las cuatro esquinas del coche, son autopropulsadas disponiendo cada una de un pequeño motor eléctrico.

Sobre cada eje se sitúan la pila de combustible, en posición delantera, y el depósito de hidrógeno construido en fibra de carbono detrás. El conjunto busca ser ligero en contraposición a los eléctricos con batería. De ahí que los motores no necesiten ser tan potentes ya que no tienen la necesidad de desplazar varios cientos de kilos extra.
En este mismo sentido se ha desarrollado el chasis y la carrocería, hecha en estructura de nido de abeja y diseñada para poder ser fabricada en impresora 3D.

Trasvase inalámbrico
También se ha aligerado en cuanto a los instrumentos ya que, sencillamente, no existe. Se trata de una representación virtual de todos los datos de la consola, como en el caso de las "Head Up Display" que proyectan datos frente al parabrisas.

Llegará un día en que no baste que los automóviles generen su propia energía. Deberán también compartirla. Recordemos que el ya comercializado Mirai dispone en su maletero de una toma para conectarse a otra batería exterior y ceder parte de su carga.

El FCV Plus podrá hacer otro tanto, pero de forma inalámbrica. Mientras esté detenido, podrá trasvasar energía eléctrica mediante inducción electromagnética. Así sería capaz de suministrar fluido a otro vehículo aparcado a su lado o al propio domicilio, donde se aprovecharía también su sistema de producción eléctrica.

Pensando en el paso siguiente, el parque de coches "donantes" de electricidad podrían llegar a suministrarla a un edificio o a un barrio entero mientras no estén siendo utilizados como transporte.

En esta visión tan futurista pero real del automóvil, ya sólo faltaría que la producción de hidrógeno y su distribución se generalizara.